El problema de la vivienda en Euskal Herria Sur. El por qué y el cómo del problema. Un análisis de clase.


      3. LA HISTORIA DE CÓMO HEMOS LLEGADO A ESTA SITUACIÓN.

      Acabo de usar el término "alienación". Que procede etimológicamente de "alienar". "Alienar" es un cultismo de "ajenar" y "enajenar", relacionados a su vez con el término latino "alienus", derivado de "alius" (otro). Su connotación más evidente es la de "pérdida de algo" o la de "enajenación". Y hace referencia a una privación más o menos voluntaria o forzada de algo.

      Dicho muy deprisa: la alienación es a la vez un proceso y un resultado. Consiste en reducir, en convertir, en transformar al sujeto humano en su globalidad en una simple cosa exterior (ajena) a sí mismo. Por definición el sujeto alienado no puede percibirse, no puede pensarse a sí mismo, no puede ser autoconsciente, porque ha invertido su realidad de modo que es lo exterior, lo ajeno a él e impuesto por fuerzas desconocidas y no cognoscibles, lo que le define a él.

      La alienación implica siempre una falsificación de la Historia. Y la desalienación exige siempre una recuperación de la Historia. Una recuperación profunda de la identidad partiendo de la aceptación de dos axiomas: 1) Es posible conocer la Historia y asimilarla teóricamente; 2) Es posible transformar, modificar la Historia en vez de sufrirla.

      Hay que recuperar la Historia de Euskal Herria Sur para poder explicar quien está detrás, quien se beneficia de la especulación con la vivienda y para poder explicar cómo y por qué hemos llegado a una situación en la que casi no hay oferta de vivienda en alquiler y en la que para comprar la vivienda hay que pagar 170 por lo que cuesta 28.


      3.1. Por qué y cómo la dictadura franquista convirtió a los súbditos del Estado español en obligadamente obsesos por la propiedad de la vivienda. Cómo eliminó el parque de viviendas en alquiler. Y como los gobiernos "democráticos" del PSOE remataron la faena.

      La anomalía del "caso español", la de que el porcentaje de viviendas en alquiler sea en el Estado español sólo un tercio de la media (39%) de la Unión Europea, es fruto de los cuarenta ominosos años de la dictadura franquista y de su prolongación juancarlista. Por poner un ejemplo: en Catalunya en 1950 el 74,3% de las viviendas estaban bajo el régimen de alquiler, pero ya en 1980 la situación se había invertido totalmente, bajando esa proporción al 29,5%.

      La Dictadura franquista buscó paliar las terribles condiciones de vida de la población sacrificando los intereses de los propietarios de viviendas en alquiler mediante una legislación (primero normas administrativas, luego Ley de Arrendamientos Urbanos de 1946, Ley 49/1960 de 21 de julio sobre Propiedad Horizontal y nueva reordenación del régimen jurídico de los arrendamientos urbanos mediante el texto refundido de la Ley 40/1964) que prácticamente congeló las rentas de los alquileres y promovió fortísimamente la compra de pisos para vivienda familiar. Se trataba de medidas muy proteccionistas de los arrendatarios en forma de prórroga forzosa de los contratos, grandes posibilidades de subrogación y congelación de alquileres. Su aplicación en épocas de fuerte inflación hundió el mercado de alquiler. Poco después de la ley de 1964 solo un 20% del parque total de viviendas se encontraba en régimen de alquiler.

      Complementariamente la construcción de viviendas en las ciudades para venderlas por pisos a quienes las dedicarían a su residencia principal se convirtió en el franquismo en uno de los mecanismos favoritos para que la corrupción, el abuso y la especulación crearan inmensas fortunas para los jerarcas del Régimen franquista y sus colaboradores y cómplices (Banús es el nombre emblemático de estos últimos). La gigantesca emigración a las ciudades (sólo en el período 1961-1970 emigraron de sus pueblos ocho millones de súbditos del Estado franquista) creó la demanda.

      La corrupción de los funcionarios permitía a los promotores (muchas veces socios secretos de los jerarcas del régimen) conocer por anticipado el trazado de las nuevas líneas de Metro o de carreteras y avenidas, cuando no trazarlo ellos mismos. Para enseguida comprar a precio bajo los terrenos RURALES adyacentes. La "influencia" facilitaba la conversión "legal" de esos terrenos en urbanos y urbanizables multiplicando por miles de veces su precio "de mercado". Se construían viviendas de mala calidad sobre esos terrenos. Y se repercutía sobre cada piso cientos de miles, millones de pesetas, como fracción del precio hinchado del solar. Así se "fabricaron" fabulosas fortunas, gigantescas bolsas de plusvalía extraídas del sudor de los "propietarios de su vivienda" ahogados durante decenas de años en el pago de los plazos e hipotecas en que se dividía el abusivo precio.

      La Dictadura de Franco conseguía otro beneficio político muy importante. Millones de trabajadores fueron así "domesticados", amansados, convertidos en sumisos sufridores de explotaciones y vejaciones laborales. Porque se convertía en heroico luchar sindical o políticamente arriesgándose al despido que suponía el riesgo de perder la vivienda por no poder pagar los plazos. Convirtiendo en humo años o decenios de esfuerzos y sacrificios.

      Y una intensa labor de los fabricantes de ideología (de falsa conciencia necesaria) del Régimen franquista (su prensa, los Sindicatos y la Iglesia Católica) convenció a grandes masas de la población española de que "lo mejor", "lo más seguro", "lo ideal" era ser propietario del piso en el que uno vivía.

      Los Gobiernos "democráticos" del PSOE han dado otra vuelta de tuerca para favorecer la especulación inmobiliaria y la disminución de la vivienda en alquiler. El Real Decreto-Ley de 1985 (el "Decreto Boyer") introdujo dos modificaciones de grandísima importancia: libertad para transformar viviendas en locales de comercio y para pactar la duración y la fijación de rentas del arrendamiento, suprimiendo la prórroga forzosa del contrato. Pero como el decreto afectaba solamente a los nuevos contratos, se creó un mercado dual. Después, en 1987 se formula, también a golpe de decreto, y se instaura un nuevo régimen de protección de la vivienda. Se elimina la llamada vivienda de promoción pública directa -VPP-, y se establece un marco enormemente favorable para la inversión privada, ampliándose los beneficios fiscales relacionados con la adquisición de viviendas, reforzando el atractivo de la inversión en el sector. La compra de una vivienda se transformó, automáticamente, para aquellos sectores sociales ya propietarios de viviendas y con elevadas rentas, en una inversión sumamente provechosa, pues a la revalorización del mercado, ya de por sí impresionante en dichos años, se suma la rentabilidad fiscal. Se permitió deducir más a quien más cara compraba una vivienda, independientemente, además, del número de viviendas que comprara. El nuevo régimen de protección favoreció así al mercado "libre" de la vivienda, aumentando la promoción privada. Y logró hacer prácticamente desaparecer la vivienda "social" para la población con más bajos ingresos. Dejando sin solución las necesidades de alojamiento de la llamada demanda insolvente. Esa que el Gobierno vascongado elimina por el expeditivo procedimiento de no contarla como demanda.

      Desde mediados de los años 80, aumentó espectacularmente la masa de capitales especulativos lanzados sobre el sector inmobiliario del Estado español focalizado en los grandes núcleos urbanos. El fenómeno aumentó tras el ingreso en la Comunidad Europea y el resultado del referéndum de la OTAN, por la seguridad que a la inversión extranjera supuso la vinculación definitiva del Estado español a las estructuras del "mundo libre". La consecuencia fue una gran entrada de capital extranjero en la compra-venta inmobiliaria, que provocó una increíble espiral alcista en los precios. Aumentada nuevamente en los últimos años por convertirse la vivienda en el refugio para blanquear dinero negro ante la llegada del euro. El Servicio de Estudios del BBVA acaba de estimar que 1 billón (un millón de millones) de pesetas de dinero negro se está blanqueando invirtiendo en viviendas.


      3.2. Las causas y los procesos del problema de la vivienda en Euskal Herria Sur (I) Un necesario repaso a la Historia de unos protagonistas: la oligarquía vasco-españolista.

      Las líneas básicas, estructurales, del actual problema de la vivienda en Euskal Herria Sur se establecieron, como en el resto del Estado español, durante la Dictadura franquista. Pero aquí tuvieron un papel decisivo unos protagonistas: los que componía la oligarquía industrial y financiera vasco-españolista. Que también influyeron en todo el Estado español porque durante cien años (desde la Restauración de la monarquía alfonsina hasta 1976) han formado parte del bloque de clases dominante español (y reinante políticamente salvo el paréntesis republicano de 1931-1936) con la burguesía textil catalana y la aristocracia terrateniente y financiera extremeño-andaluza y castellana.

      La oligarquía industrial y financiera vasco-españolista es el núcleo dirigente y dominante de la burguesía vasca mercantil que va creciendo en importancia y poder económico durante los tres primeros cuartos del Siglo XIX. La burguesía vasca mercantil había hecho ya incursiones en la industria del hierro porque la exportación de hierro y de productos de hierro (armas y herramientas) fue una actividad económica clásica de Euskal Herria. Pero esa burguesía mercantil vasca va a convertirse decididamente en industrial y minera después de la mutación fundamental de la historia vasca reciente: la importantísima modificación de los Fueros vascos que arranca de la ley del 25 de octubre de 1839 (aduanas en la costa, supresión del pase foral, Administración de Justicia a la española). Consecuencia de la derrota vasca en la primera guerra carlista, esa modificación conducirá al cambio radical que supone la inclusión del mercado vasco en el mercado español y hará posible el enganche de la minería vasca como proveedora periférica del Imperio inglés.

      Esa letal modificación de los Fueros permite la apropiación (el robo) de comunales y la venta de bienes propios de los municipios. La burguesía vasca, cuya acumulación de capital mercantil le proporciona liquidez monetaria suficiente, consigue arrebatar al pueblo vasco la cuenca minera vizcaína apropiándose, por precios irrisorios, de las tierras municipales y concejiles, de las tierras de propiedad comunitaria del pueblo vasco de la zona minera del anticlinal de Bilbao en el período 1841­1870.

      Un só1o ejemplo es particularmente iluminador: la irrisoria cantidad de 51.081 reales es el miserable precio que cobró la villa de Portugalete por sus derechos en un proindiviso sobre los montes de Triano el 23 de octubre de 1858. El comprador conseguiría cientos de millones de pesetas por esos míseros reales. Fue Don Juan Maria de YBARRA, cuya familia será socia de la compañía Orconera y Franco­Belga y poseerá los más ricos cotos mineros como lo demuestra el hecho de que en 1890­91 se extrajera el 45,5% del mineral vizcaíno de las 35 minas de su propiedad.

      Esa burguesía vasca mercantil, que se ha hecho minera e industrial, completa su evolución y se hace también financiera. Entre 1842 y 1865 crea un importante número de fábricas: Santa Ana en Bolueta en 1841, que levanta un Alto Horno en 1848; La Esperanza de Tolosa en 1842, primera fábrica de papel continuo del estado español; la pionera industria del cemento en Zumaya en 1842. En 1857 se funda el Banco de Bilbao, en 1862 la Compañía General Bilbaína de Crédito, la Sociedad de Crédito Vasco y el Banco de San Sebastián.

      Apellidos de la burguesía vasca mercantil, industrial y minera en la fundación del Banco de Bilbao: Epalza, Ybarra, Mac Mahon, Vileta, Urigüen, Errazquin, Aguirre, Zabálburu, Ezcuza, Aranas, Orbegozo.

      En 1876 la oligarquía minera, industrial y financiera vasca desaloja del poder político a la clase hasta entonces dominante (los "jauntxos", la pequeña nobleza terrateniente). No lo hace ella de por sí. Lo hace un ejército extranjero, el español que ha vencido en la segunda guerra carlista de 1872-1876. Ya en 1875 el Gobierno español había nombrado gobernador de Vizcaya a Francisco Mac­Mahon, que había sido alcalde de Bilbao y era pieza notoria del círculo oligárquico. Y cuando en 1877 el Gobierno español disuelva a las Diputaciones de Vizcaya, Alava y Guipuzcoa por resistirse a la aplicaci6n de la ley abolitoria de los Fueros, las Diputaciones interinas "transigentes" que nombra a dedo están compuestas por burgueses que representan los intereses comerciales e industriales. La oligarquía de la burguesía vasca une a su poder económico el político. Conservará su posición de clase dominante en vascongadas en lo económico y social durante CIEN años, hasta 1976. En lo político también con el sólo paréntesis republicano de 1931-1936.

      Después el Estado español le proporciona los instrumentos legales que le permitirán perpetuar el poder político que las armas españolas le han concedido: los que configuran un sistema electoral corrompido, primero por sufragio censitario y luego por sufragio universal masculino. El archicorrupto sistema electoral de la Restauraci6n que "garantiza" la victoria electoral al Gobierno.

      Es también del Estado español de quien recibe esa burguesía el instrumento legal que va a resultarle precioso para aumentar su poder económico: los Conciertos Econ6micos. Está demostrado que ese instrumento legal permitirá a la oligarquía industrial y financiera vasco­españolista conseguir ventajas en su competencia con la industria española al reducir la presión fiscal sobre sus propias industrias, aumentar la explotación del trabajo de las clases dominadas al aumentar la presión fiscal sobre ellas, financiar con dinero público obras que reducen sus costes privados industriales (ferrocarriles, puerto, etc) y, supremo inri, utilizar la institución como arma ideológica. La oligarquía hace una definición falsa de los Conciertos, ocultando su carácter y su uso de arma económica a su servicio, y consigue difundir la especie de que constituyen una expresión de las libertades vascas, una compensaci6n de los Fueros perdidos. Mientras que usan los gastos "públicos" pagados con impuestos para disminuir los gastos de sus empresas: el primer ferrocarril que se construye en Euskal Herria no es de pasajeros, es el de transporte de mineral de hierro de Triano. Que, pagado con dinero público, ahorra inversión y gastos a la burguesía minera.

      Esa oligarquía mercantil, minera, industrial y financiera vasca se hace congruentemente vasco-españolista. Los reyes españoles Alfonsos la "ennoblecen". Después de 1876 la Monarquía española crea 214 marqueses, 167 condes, 30 vizcondes y 28 barones. Entre ellos muchos nombres de la oligarquia vasco-españolista: Ybarra, Urquijo, Oriol, Chávarri, Zubiría, etc, etc.

      El bloque de clases dominante español teme, cuando en 1931 la República le arrebata el poder político, que acabe arrebatándole también el poder económico y social. Y por eso empieza enseguida a conspirar contra la República. Hasta que en 1936 compra la voluntad de los militares perjuros y sediciosos que se rebelan contra el Gobierno legítimo republicano. Hay documentos que prueban la financiación de Franco por los Bancos de Bilbao y Vizcaya.

      Y en febrero de 1937 la burguesía vasco-españolista adicta a Franco le entrega en Salamanca unas propuestas de acción que se basan:

      1. En el poder financiero de la Banca vasca cuya cartera de valores se calculaba próxima a 7.000 millones de pesetas de la época. Más del 36% del total del Estado.
      2. Las posibilidades de proporcionar material de guerra y materias primas a las fábricas de toda la "zona nacional" que ofrecía la industria vasca (recuérdese que la burguesía nacionalista vasca –el Gobierno Vasco dominado por el PNV- entregaría unos meses después intacta esa industria a los franquistas impidiendo que los milicianos asturianos la volaran en la retirada haca Santander)
      3. La posibilidad de obtener divisas extranjeras a través de la exportación masiva de mineral de hierro, así como de gestionar préstamos internacionales con dichas exprtaciones como garantía.

      Es simplemente historia cómo esas propuestas fueron aceptadas y cómo se cumplieron. La contrapartida de esos servicios por Franco (la supresión de delegados obreros en fábricas y talleres en noviembre de 1937 por ejemplo) también es historia.

      Y en 1937 se repite lo ocurrido cien años antes: el Ejército español vuelve a colocar por la fuerza de las armas a la oligarquía industrial y financiera vasco-españolista en el poder político en Vascongadas. La forma en la que va a usarlo es una de las causas del actual problema de la vivienda en Euskal Herria Sur. A quien se interese por más detalles del proceso histórico aquí esbozado le remito a mi texto "Problema español"/"problema vasco". La economía-mundo según Wallerstein y los últimos 150 años de lucha de clases en Euskadi Sur; en papel: páginas 48 a la 91 de mi libro La escisión del PNV. EA, HB, ETA y la deslegitimación del Estado español en Euskadi Sur, Txalaparta, Bilbao, 1988.


      3.3. Las causas y los procesos del problema de la vivienda en Euskal Herria Sur (II) La metamorfosis vasca de 1950-1975.

      Es imprescindible ahora tener en cuenta las profundas transformaciones experimentadas por la formación social vasca durante los cuarenta años en los que detentó (del verbo detentar que significa poseer sin justo título) el poder económico, social y poIítico la oligarquía industrial y financiera vasco­españolista, gracias al éxito militar del ejército español franquista y de sus aliados, los nazis alemanes y los fascistas italianos.

      Margarita Ayestaran y yo mismo las hemos descrito en el primer volumen de nuestra obra Euskadi ¿dónde vas? ¿por qué? (Claves estructurales y dialécticas de la economía y la sociedad vascas), títulado La crisis de CINDU-Euskadi (Crisis económica, social y política de una CIUdad INDUstrial llamada Euskadi). Esa obra fue publicada en Madrid en 1982 por ECO S.A. y su índice detallado, que es un resumen del texto, está en la web de la RED VASCA ROJA.

      Reseño aquí tres de las más importantes de esas transformaciones:

      1. Una duplicación de la población (de 1.325.382 habitantes en 1940 a 2.556.297 en 1975) gracias a una segunda impresionante oleada inmigratoria cuyo resultado fue que el 30% de la poblaci6n de Euskal Herria Sur empadronada en 1975 hubiera nacido fuera de Euskal Herria Sur (758.422 inmigrantes empadronados)
      2. Un impresionante proceso de urbanización que se refleja en el hecho de que, sólo en los 20 años del período 1950­1970, se doblara largamente el número de viviendas de forma que en esos veinte años se construyeron más viviendas que todas las acumuladas por la acción constructora de los vascos durante milenios.
      3. Un acelerado proceso de industrialización acompañado de asalarización y proletarización (el 80% de los empleos de Euskal Herria Sur eran asalariados en 1975). Con el importante resultado de que la celérica industrialización de Alava y Navarra a partir de 1950 ha vuelto a soldar la unidad estructural entre el subsistema marítimo vasco y el subsistema interior vasco, rota por la industrialización de 1875-1925.

      Sólo dos datos: en el Censo de 1950 había en Euskal Herria Sur 291.470 viviendas familiares. En el de 1970 sumaban 654.523. Es decir 362.476 más en 1970 que en 1950.

      La oligarquía vasco-españolista controla todo durante la Dictadura franquista como nunca lo había hecho antes. Controla el poder económico y social y el poder políticos: Gobiernos civiles, Diputaciones, Ayuntamientos. Se decía con verdad que una docena y media de esos oligarcas reunidos eran el Consejo de Admnistración del Banco de Bilbao (o del de Vizcaya). Y que si se salían dos personas y entraban otras dos se convertían en la Diputación de Vizcaya. Y si salían tres y entraban otras tres se convertían en el Ayuntamiento de Bilbao.

      Y así se enriquecieron fabulosamente explotando sin misericordia a la clase obrera en sus fábricas y extrayéndole más plusvalía al venderle carísimas viviendas mediocres a las que condena a un Medio Ambiente contaminado.

      Todo lo dicho antes referido al Estado español sobre la especulación inmobiliaria, los robos, las estafas, las recalificaciones fraudulentas de terrenos rurales en urbanos, todo eso se produjo en Euskal Herria Sur multiplicado hasta el infinito. La oligarquía vasco-españolista construyó la monstruosidad del Gran Bilbao. Un excelente polígono industrial con enormes economías de aglomeración (las empresas se ahorraban costes de transporte porque recibían sus materias semielaboradas por tubería desde sus empresas vecinas) pero con la salvajada de tener sus obreros viviendo en las cercanías de sus contaminantes chimeneas. 300.000 mil Tns al año de contaminantes iban al aire de la Ría de Bilbao en 1973.

      Los arquitectos de la Escuela de Chicago (famosa en el mundo por su especialización en Urbanismo y Ecología urbana) estuvieron muchos años haciendo viaje de fin de carrera al Gran Bilbao para ver el urbanismo que nunca debería hacerse.

      Un solo ejemplo: en el límite entre Erandio y Leioa se construyó la fábrica química de Unquinesa, luego comprada por Dow Chemical. Después de que la fábrica estuviera funcionando (y contaminando) la oligarquía vasco-españolista convirtió fraudulentamente en urbanizables los terrenos rurales contiguos de Astrabudúa. Haciendo un fantástico negocio construyendo torres de más de diez pisos con calles estrechísimas. Pisos que, al estar Astrabudúa en alto, quedaban a la misma altura de la boca de las altísimas chimeneas de la fábrica. La contaminación atmosférica fue tan insoportable que en 1969 se produjo el estallido de rebelión popular que dejó como saldo los dos únicos muertos de bala por contaminación que se conocen: Josu Murueta y Antón Fernandez, asesinados por la policía franquista al reprimir las protestas de los vecinos.

      Al acabar el franquismo eran patentes los grandes déficits de ese Gran Bilbao. Faltaban el 92% de los parques y jardines necesarios, el 50% del equipamiento deportivo necesario, el 37% del socio-cultural, el 32% del docente, el 24% del sanitario, el 23% del asistencial. Casi treinta y siete mil millones de pesetas suponía el déficit de equipamientos sociales en Euskal Herria Sur en 1974. En 1980 una nueva estimación lo cifra en quinientos veinticinco mil millones sólo para Guipúzcoa y Vizcaya.

      Por supuesto, la política de la oligarquía vasco-españolista produjo como otro de sus efectos la radical disminución de la vivienda en alquiler y el brutal endeudamiento de la clase obrera para comprar sus viviendas.


      3.4. Las causas y los procesos del problema de la vivienda en Euskal Herria Sur (III). La era del PNV.

      Y ahora hay que hablar de la burguesía nacionalitaria vasca del PNV. Nacionalitaria y no nacionalista porque no busca ni pretende la independencia, búsqueda que es lo que hace nacionalista a una burguesía.

      Porque es la que desde 1978 hasta ahora ha sucedido a la oligarquía vasco-españolista en el poder político de la Comunidad Autónoma Vasca. Aunque esa oligarquía sigue manteniendo fortísimas cuotas del poder económico.

      Es cierto que la política del PNV ha subsanado parte de los feroces déficits urbanísticos generados por aquella oligarquía. Pero ha mantenido intacta (si no aumentada) la línea básica capitalista de la política de vivienda. Recuérdese que denuncié antes la trampa estadística del Eustat para eliminar como inexistente la demanda de viviendas que no es solvente. Además del robo "normal" que supone la propiedad capitalista de la tierra, el PNV ha convivido con el robo "anormal" de la corrupción y la especulación con los solares, las viviendas y las obras públicas. El PNV ha gobernado en coalición con el PSOE durante 13 años tolerando la típica y tópica corrupción del archicorrupto PSOE de Felipe González. Una de cuyas "marcas de fábrica" fue la financiación del partido y el ilegal enriquecimiento de sus dirigentes mediante el cobro de "mordidas" (de sobornos) a empresas constructoras y la fraudulenta recalificación de solares rentabilizada mediante testaferros. Recuérdense los clamorosos casos del "chorizo" Presidente del Gobierno de Navarra Urralburu, los del AVE, los de los terrenos de Renfe que costaron la dimisión de un Ministro, los de los cuarteles de la Guardia Civil protagonizados por el Director de la misma Roldán, la estafa de las viviendas de UGT y tantos otros. A esos "pecados pasados" el actual Gobierno de PNV y EA (más su monaguillo Madrazo) añade hoy su apuesta por los feroces planes de infraestructuras que van a provocar en Euskal Herria un desastre de magnitud comparable al causado por los cuarenta años de brutalidad urbanística de la oligarquía vasco-españolista.

      Así es como hemos llegado a la situación en la que estamos. Pero para entenderla bien es preciso contemplar el problema de la vivienda con una perspectiva más adecuada de la que he utilizado hasta aquí. Es preciso partir de la comprensión de que hoy la inmensa mayoría de las viviendas de Euskal Herria Sur están en ciudades (mejor dicho, como enseguida explico, están en una ciudad). Y de que esa ciudad es, a la vez, el reflejo, el efecto y la herramienta del uso del poder para generar un espacio-tiempo determinado que favorezca la acumulación capitalista. A esbozar las líneas básicas necesarias para esa comprensión dedico la próxima parte de este texto.


      4. LA VIVIENDA EN LA CONURBACIÓN BIL-BAI (BILBO-BAIONA) Y EN CINDU-EUSKADI (LA CIUDAD INDUSTRIAL LLAMADA EUSKADI)

      Índice ¿En Euskal Herria se prepara una revolución? a la página principal